La disgregación del poder, que siguió al ocaso del imperio carolingio, condujo a la formación de feudos como unidades altamente autónomas y a la configuración de la sociedad feudal. Esta desarrolló nuevas actividades que fortalecieron el sector económico, por su parte la iglesia cristiana jugo un papel dominante en la sociedad medieval mediante el monopolio de la educación y el conocimiento y su gran poder político y económico.
El heroísmo fue considerado en la sociedad feudal como una de las más altas virtudes. En sus tiempos de descanso en la lucha contra el infiel, el caballero dedicaba sus energías en defensa de su señorío y de sus habitantes y estos le confiaban su protección. Las hazañas de los caballeros en defensa de la fe, sus luchas en las Cruzadas y su conquista del Santo Sepulcro se hicieron leyenda, recordándose en cantares y poemas épicos. Estos inmortalizaron a personajes como Carlomagno, Rolando, Rodrigo Diaz de Vivar (El Cid), Fernán González, Raoul de Cambrai, Sigfrido, los caballeros de la mesa redonda del rey Arturo, entre otros.
El Gótico fue el estilo arquitectónico y artístico que predominó en Europa desde mediados del siglo XII hasta el XVI. En un principio, este termino, al igual que muchas etiquetas estilísticas, tuvo un significado peyorativo; fue acuñado por los artistas italianos del renacimiento, para referirse al tipo de arquitectura medieval que ellos condenaban por parecerles bárbara (entendiendo erróneamente con esta denominación la arquitectura de las tribus godas que destruyeron el arte clásico del Imperio Romano). En Inglaterra, los escritores de los siglos XVII y XVIII solían utilizar la palabra Gothick con el sentido de "mal gusto", "raro", o al menos, contrario a las reglas del arte académico. No obstante, cuando los anticuarios ingleses empezaron a mostrar un interés por los monumentos de la edad media, este termino fue perdiendo gradualmente sus connotaciones despectivas. Finalmente, la predilección Romántica por el pasado trajo consigo la debida apreciación de los estilos medievales. El estilo gótico se manifiesta fundamentalmente en la arquitectura; se caracteriza en particular por el uso de arcos apuntados, arbotantes y complicadas tracerías. No obstante, el termino se aplica, por extensión, también a la ornamentación, escultura y pintura de la misma época en la que se construye la arquitectura gótica.
El arte gótico coincide con el máximo desarrollo de la cultura urbana, aparece la burguesía, las universidades y el florecimiento de las órdenes religiosas, es un periodo amplio de plenitud y crisis medieval, principalmente hay herejías, Cisma de Occidente, etc… y terminan con pavorosos espectáculos como la Peste Negra y la guerra de los cien años entre Francia e Inglaterra.
El pentagrama es fundamental para sacar el rectángulo de oro que los griegos admiraban por sus medidas que representa una ley matemática de belleza y este rectángulo de oro es aplicado en la arquitectura gótica y un excelente ejemplo de esto es la catedral de Notre Dame.
En la arquitectura de las catedrales góticas se destaca la luz, son catedrales muy iluminadas a diferencia de las que existían, las gárgolas servían de caño con forma de figura grotesca, animal o ser humano, proyectado desde una cornisa o parapeto para que el agua del tejado recogida por los canalones vierta afuera y no chorree por las paredes. El rosetón es una ventana circular, dotada de vidrieras, se le ha atribuido un doble simbolismo: uno mariano (refiriéndose a la virgen María) por la apariencia que tiene figurando una rosa; y otro sugiere a Cristo como remedo de los rayos del sol, la misión del rosetón también es doble, es una forma simple de iluminar el interior del templo y por otro el conseguir un ambiente de misticismo al incidir en el altar los rayos filtrados por las vidrieras.
La Cruz latina, es la forma en la que se diseñan las catedrales, justo arriba de donde se forma la cruz, existe una cúpula que la ilumina, señalando el corazón. El arco apuntado es el más utilizado por la facilidad de distribuir el peso en las paredes de los templos góticos.
La forma en que terminan las torres, simula ser fuego.
La pintura en los templos debía cumplir tres objetivos fundamentales: adornar el edificio, evocar los acontecimientos más destacados y desempeñar una labor pedagógica, se debía de mostrar en los muros lo que el pueblo no era capaz de leer en los libros.
Esta es una época en la que se humaniza la religión, la divinidad deja de ser concebida como juez omnipotente que triunfa sobre la muerte, para convertirse en un Dios-hombre que sufre, se multiplican las meditaciones sobre la Pasión de Cristo, y San Buenaventura es el primero, entre los pensadores franciscanos, que insiste en el valor sentimental. La Virgen ya no es el trono de Dios y pasa a ser Madre e intermediaria entre Cristo y los hombres. Son numerosos los tipos iconográficos que surgen dentro del culto mariano. La imagen amorosa de la Virgen con el niño es una de las mas típicas de la pintura gótica, en Francia se populariza el tipo de la Virgen que sostiene a su hijo en brazos y éste se vuelve para acariciarla; en Italia por el contrario, es habitual la representación de la Majestad.
En lo concerniente a los santos, el arte se encargaba de rememorar su vida, martirio y muerte, así como los milagros que se le atribuían para que de esta forma sirvieran de modelo a los fieles.