Aportación del Q.·. H.·. Carlos Gerardo Pineda Martínez

Aproximadamente entre los años 35000 a 3000 a. de C., los cultos religiosos eran mas bien rituales de adoración a la naturaleza o a fenómenos biológicos, es decir, eran dedicados a la fecundidad a algunos animales o a fenómenos atmosféricos; es sino hasta la aparición de la agricultura, cuando comienzan a aparecer los cultos solares, dicho de otro modo tras la observación de que es con la luz solar mediante la cual se desarrolla la vida en la tierra, cuando se le da un papel vivificador y/o fecundador.

Durante el desarrollo de las diferentes religiones, se le dio al sol un papel central, como creador; y después su importancia fue desplazada dentro de la teogonía humana hasta que se convirtió en una de las principales manifestaciones de la divinidad. Tenemos por ejemplo a los egipcios que tenían a Ra o el sol que era el ojo de Osiris y, que entre otras cualidades era el progenitor, el fecundador, el dador de vida, el señor de la resurrección; los incas consideraban a su rey o gobernante como hijo del sol o a las religiones precolombinas que basaban toda su cosmogonía en referencia al sol, y es muy común que en casi todas las religiones primitivas tenían en común en festejar o tener entre sus ceremonias más importantes las llegadas de los equinoccios y solsticios.

También hay que señalar que el sol figuro como representante visible de la resurrección, al alba nacía y se desarrollaba hasta su máximo esplendor, con mayor luz y calor durante el medio día y poco a poco su luz y su calor se reducían mientras mas se acercaba al occidente y moría dejando a la tierra en tinieblas, de donde resurgiría nuevamente al día siguiente; los primeros cristianos lo consideraban como la representación del triunfo sobre la muerte del Cristo resucitado, los antiguos teotihuacanos lo interpretaban como el recordatorio a los hombres del gran Tonatiuh-Quetzalcoatl (Sol-Quetzalcoatl) que nació, creció y bajo al Mictlán o lugar de los muertos para traer a la tierra la luz de la vida, que después los aztecas lo cambiaran por Tonatiuh-Huitzilopochtli y su eterno viaje a través del universo para enfrentarse en batalla con los seres del inframundo para traer a los hombres la luz, de ahí explicaban: que el sol era rojo al amanecer por que venia cubierto por la sangre de la batalla anterior y rojo al atardecer por que se enfurecía a modo de preparase para la batalla siguiente.

Actualmente, la importancia del sol no es menor dentro de las principales religiones; en el culto católico, durante la 1ª misa diariamente, como lo explicó en una tenida pasada un Q.:H.:, el sacerdote levanta la ostia dirigiéndola o simulando dirigirla al rayo de luz solar que entra desde el oriente al templo, haciendo alusión a la fecundación; además de que esta representado en el llamado "santísimo", en la trinidad generalmente se ven al Dios padre y al Hijo a su derecha y por encima de ellos en forma de paloma con un gran resplandor al Espíritu Santo. Por otra parte en el Islam, la primera oración se dirige hacia el oriente hacia donde sale el sol.

En la Mas.: el sol también tiene mucha importancia pues lo tenemos representado al oriente por el V.:M.: de tras de su trono también se observa el triangulo luminoso con el ojo que todo lo ve, durante la marcha del aprendiz las dos columnas representan los puntos solsticiales ya que quien realiza la marcha representa a la tierra, también en el emblema más significativo de la Mas.: el compás sobre la escuadra, en la que el primero representa al cielo, la cabeza del compás es el sol y las piernas los rayos del sol; además de que en el R.:E.:A.:A.: el grado 28° es el denominado CABALLERO DEL SOL. GRAN MAESTRO DE LA LUZ; llamado también GRAN ESCOCES DE SAN ANDRES o PATRIARCA DE LAS CRUZADAS considerado como grado Hermético y Cabalístico, puesto que su enseñanza tiende a la perfección de las instrucciones filosóficas y demostrar que todas las religiones se deben estudiar en base a la razón para evitar caer en el fanatismo, en donde la primera es omnipotente y es el sol que ilumina la oscuridad de las tinieblas de la ignorancia.